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Exposiciones

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“MUJERES AL MARGEN”, del colectivo La Recortada.

Del 6 al 18 de marzo

11 artistas de collage realizan esta exposición en homenaje a mujeres olvidadas por la historia. El proyecto Mujeres al margen nace de la necesidad de hacer visibles a tantas mujeres que han sido olvidadas, escondidas, prohibidas, silenciadas, ninguneadas por la historia. Mujeres pioneras, defensoras de los derechos de la mujer, escritoras, periodistas, cineastas, políticas, supervivientes, maestras, polifacéticas creadoras, exploradoras, científicas, artistas…

Mujeres al margen de una historia oficial escrita por hombres y en la que se ha ocultado el enorme valor de sus acciones y logros, y solo ha primado la valoración (negativa) de su sexo femenino.

Cada miembro del Colectivo La Recortada selecciona  dos mujeres, realiza una labor de investigación sobre ellas para finalmente realizar un collage en homenaje a cada una de ellas.

 

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“LA PALABRA COMO ESCENARIO. RETRATO DE UN POETA”, de Mar Lozano Reinoso.

Del 21 de marzo al 8 de abril en el hall del Centro Cultural.

Conjunto de retratos del poeta Miguel Hernández realizados en dibujo, collage e ilustración. El día 21 de marzo es el Día Mundial de la Poesía, y el día 28 de marzo es el 75 aniversario de la muerte de Miguel Hernández.

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“ESTÉTICAS DEL RITMO Y LA PROFUSIÓN”, de José Luis Panea.

Del 25 de marzo al 11 de abril en la sala de exposiciones del Centro Cultural.

Estéticas del ritmo y la profusión “nace” o si se quiere “explota” con la intención de replantear la noción de encuentro a través de la vehemencia que su puesta en escena implica a través de la práctica expositiva como un acto de hospitalidad para con el espectador y que a través del olor invitará a entrar y después, se diría, “redirigirá”. Esta ambivalencia (acogida-violencia) se detalla en el orden riguroso, ritual e “hilado” de ese elemento, sustancia o comida “a ingerir” que implica un compartir y aquí es solidificado, puesto a prueba y suspendido. Dicha suspensión, a fin de cuentas, “desoculta” o ralentiza el cómo, ese cómo nos relacionamos con el otro para permitir un espacio a la reconsideración de nuestros escenarios más acogedores y abrir puntos de fuga a los imaginarios-consumos que nos preceden.

Jose Luis Panea interviene la sala de exposiciones con una idea pensada específicamente para este espacio, y con algo tan simple como palomitas de maíz. De manera sorprendente, esta instalación cambia nuestra concepción del espacio y nuestro recorrido por la sala. Según el autor, esta puesta en escena es “un acto de hospitalidad para con el espectador” que invitará a entrar a través del olor de esas palomitas. Para el artista, las palomitas aluden a momentos compartidos con otras personas, y colocar las palomitas suspendidas del techo expone y “disecciona” cada uno de esos momentos.