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Peral

Nombre científico: Pyrus sp.

Nombres comunes: Peral, peral silvestre.

Los perales suelen adoptar forma arbórea. Son árboles de tamaño mediano, que alcanzan de media 10–17 m de alto, a menudo con una coronación alta y estrecha. Unas pocas especies son arbustivas. El peral silvestre alcanza unos 20 metros de alto, que es lo que pueden alcanzar también algunas variedades cultivadas.

Las especies más bajas tienen su límite en los 12 metros, como ocurre con el peral de hojas de almendro y el peral de las nieves.

La corteza de los perales es pardo negruzca, con placas nudosas y oblongas en el peral común y con grietas transversales y longitudinales en el peral silvestre.

Una característica de las ramas o brotes de los perales silvestres es que son espinosas, aunque esto no suele ocurrir en los perales cultivados.

En cuanto a las hojas, son alternas y de formas variadas, pero en términos generales puede decirse que son ovaladas, pecioladas y agudas. La longitud de las hojas, en el peral común se sitúa entre los 3 y los 8 centímetros. Las del peral silvestre suelen ser más pequeñas, 4 cm. El borde suele ser finamente serrado.

Las flores de los perales se agrupan en corimbos. Son hermafroditas, pentámeras y de color blanco. Los estambres son purpúreos, lo que en muchas especies dan un matiz rosado al aspecto del árbol florecido.

Los frutos son pomos de forma redondeada o piriforme, comestibles y son más grandes y carnosos en las variedades cultivadas que en las silvestres que suelen medir unos 4 cm.